En la actualidad, la enseñanza de la creación y la improvisación cuenta con años de trabajo en Iberoamérica, siendo las escuelas de Cuba, Colombia, Puerto Rico y México las que llevan mayor tiempo en esta labor. Algunos de los logros que estas prácticas tienen en su haber es que, durante los talleres y procesos formativos, se incentiva el trabajo en equipo, la cooperación y el hecho de compartir para que luego, cuando dominen las técnicas y el trabajo del creador o improvisador, participen en competencias sanas y respetuosas fortaleciendo aspectos en torno al desarrollo de una cultura de paz.
En ese sentido, consideramos que los espacios formativos de creación e improvisación poética, no sólo son necesarios como espacios de preservación del patrimonio inmaterial y la oralidad sino también como una herramienta para la comunicación inter e intra personal, el desarrollo de habilidades sociales y cognitivas; y también como medio de expresión, comunicación, liberación de experiencias positivas y negativas e incluso un medio de resolución de conflictos en un contexto pacÃfico y seguro.